viernes, 30 de enero de 2015

Deja de leer y ve más T.V.

Si quieres ser feliz debes dejar ese libro, porque te está haciendo daño. Eventualmente si sigues leyendo vas a enterarte cosas que en definitiva no te van a gustar.

Vas a enterarte por ejemplo que ni el sistema capitalista ni el comunista funcionan como deberían.
fuente: thebluepassport.com/
 Te enterarás que el sistema del consumismo está generando tanta basura y destruyendo tanto el ambiente que dentro de unos años se volverá insostenible.   Encontrarás que los productos que utilizas han sido fabricados a propósito para no durar y debas comprar uno nuevo en poco tiempo, y que eso hasta tiene un nombre, se llama Obsolescencia Programada.  Y también comenzarás a enterarte que los desperdicios del primer mundo se transportan hasta las costas de países en desarrollo bajo la etiqueta de "productos de segunda mano" cuando en realidad no es más que basura.  Te enterarás que el consumismo es un modelo económico que no es sostenible en el tiempo, pues vivimos en un planeta de recursos limitados, que en algún momento va a colapsar y sólo falta saber cuándo. Y que cuando colapse vamos a vivir etapas de fuertes crisis que nadie sabe con certeza cómo solucionar.

Te darás cuenta que al ver la televisión no absorbes nada más que mensajes publicitarios que te incitan a comprar cosas que no necesitas con dinero que no tienes. De otra forma no habría manera de que la televisión se sustente sola, ésta se paga con avisos publicitarios. Y aunque pienses que la televisión por cable se sustenta por los pagos directos de los usuarios a la empresa que brinda el servicio, todo forma parte de lo mismo. Ya te encajaron el producto que deberás pagar de por vida. También te darás cuenta de que lo que la gente ve menos son los programas documentales y lo que más interesa son los espectáculos, es más, no entiendes para qué las empresa de cable ponen canales documentales que nadie mira.

Verás con el tiempo que se destina más dinero al espectáculo y al futbol que a la salud y a la educación. Pues no importa cuan enfermo estés mientras tengas un show de monerías en frente, ya que eso hace a la vida más llevadera.  Sabrás con el tiempo que la televisión lo único que hace es matarte neuronas progresivamente hasta que algún día no recuerdes ni el nombre de tus propios hijos.

Pero nada de eso importa.  Mientras tengas tus programas de entretenimiento en frente para adormecerte las cosas del mundo real no importan.  Porque Ghana y sus problemas están casi al otro lado del mundo y sus problemas con toda su contaminación, pobreza y enfermedades no te importan, total, están muy lejos y sus problemas no son los tuyos.  Tus preocupaciones son muy distintas: Pagar el crédito de tu coche nuevo, de tu casa nueva, ver cómo repartir el sueldo para que alcance para las compras de comida del mes y dónde hacer recortes de presupuesto.  Tal vez cambiar a los niños a un colegio más barato, tal vez ya no comprar tantos libros, pero de dejar de pagar el Cable ni hablar ¿verdad?.

fuente: www.webquest.es/
Nada de eso importa porque la contaminación y los movimientos ecológicos son esa cosa que está lejos y que son para los países de primer mundo, porque ni bien sacando la cabeza por tu ventana aún en tu calle ves árboles y de tu grifo aún sale agua limpia y te preguntas: ¿Pero de qué se preocupan?.  Menos mal ya embobedaron la mayoría de los ríos de tu ciudad, así tampoco tienes que ver como esos ríos que alguna vez fueron de agua limpia ahora solo sirven a modo de un gran camión de basura que lleva los desechos lo suficientemente lejos como para que ya no te interese.

Deja de leer y ve más TV. La vida real y sus problemas son demasiado complicados para que los resuelvas tú solo. Que a eso se dediquen los que saben y pueden hacer algo. Al final la vida es corta y si no la disfrutas ahora, ¿cuándo?.  Vivimos en una época donde todo pasa tan rápido que hasta lo que uno vio hace 5 minutos ya se olvida, de la misma manera que olvidarás este artículo en los siguientes dos minutos.

Marcelo Pardo

miércoles, 28 de enero de 2015

Alasitas. Vendiendo sueños

La feria de Alasitas es una costumbre boliviana y más que nada paceña, donde se instalan puestos mas o menos improvisados de venta de artesanías en miniatura.  Las miniaturas van desde billetes de todo corte y lugar, ladrillos y hasta terrenos con papeles de propiedad, y todo fabricado en un tamaño que se pueda transportar en una o dos manos.

La costumbre dicta que una vez compradas las artesanías en un 24 de enero, luego se las debe llevar a bendecir a la iglesia más cercana con el fin de que lo comprado como miniatura en un futuro cercano se materialice como real.  Así, si alguien compra un coche o camión en miniatura, en un futuro el Ekeko, dios de la abundancia y la felicidad, materializará sus sueños.

A pesar de que en la colonia se intentó erradicar a esta deidad, los intentos fueron vanos y el sincretismo pudo más que la imposición de la religión a fusil y espada.  Esto nos llevó a lo que ahora es una mezcla confusa entre dos religiones que engranaron muy bien aunque ya no se sabe en qué se cree.

El Dios cristiano y la santa trinidad están presentes para limpiar pecados y salvarnos milagrosamente de enfermedades, y el Ekeko por otro lado para entregarnos fortuna y abundancia, que irónicamente la biblia bajo palabra de su hijo recomienda no tener o tener muy poca.   Por un lado está el Dios cristiano dictando en Exodo que no se deben adorar falsos dioses sino más bien derribarlos y hacerlos pedazos, y por otro lado está el Ekeko dando mucha alegría y materializando sueños sin tener ni siquiera idea de que tiene un rival intentando derrocarlo.

Personalmente nunca vi católicos cristianos rompiendo Ekekos, ni vi seguidores de las creencias altiplánicas proclamándose no católicos, aunque creo que lo segundo es más factible que lo primero.  Simplemente la gente prefiere creer en ambos sin cuestionarse ni darse cuenta que son antagónicos.  Pero eso sí, al momento de esperar los bienes materiales creen fervientemente en los milagros del Ekeko, y cuando caen en cama claman al dios cristiano para alivio y mejora.   ¿Cuál es más fuerte? ¿Cuál de ambos no permite espacio más que el privilegiado monoteísmo para su reinado? ¿O es que ambos pueden vivir en paz y armonía en lo más alto y hasta podemos mezclar a Zeus o Cai Shen entre nuestros preferidos personales?

Tal vez estamos volviendo hacia atrás en vez de mirar hacia adelante, imitando costumbres de hace más de 5000 años cuando las tribus mesopotámicas coleccionaban deidades según su conveniencia para diferentes propósitos, Así tenían un dios para la lluvia, otro para el sueño, otro para la abundancia, etc.

¿Vale más la tibieza de pensamiento ignorando lo que no nos conviene creyendo en todo y en nada al mismo tiempo o es preferible mantenerse en una línea de pensamiento concreta y bien establecida para dar forma a nuestras ideas y creencias?.

Marcelo Pardo





jueves, 9 de mayo de 2013

¿Y si matáramos nuestros propios pollos...?


¿Y si matáramos nuestros propios pollos...?


Me dispuse a comer un pollito a la broaster y me puse a caminar por la calle buscando un letrero grande y llamativo de color rojo y amarillo y olores a frito que hipnotizan aún a media cuadra a la redonda. 

No es necesario caminar más de unas pocas cuadras para encontrar un lugar así en la mayoría de los barrios de la ciudad.   Mientras caminaba buscando mi cena me preguntaba cuán difícil podría ser criar un pollo, y lo más difícil, cuán complicado podría ser matarlo.

Resulta que la cosa es más o menos así: Menos mal aquí no existe el dilema de cual es primero, si el huevo o la gallina.  Aquí lo primero es el huevo, que luego de que rompe el cascarón ya es pollito (no para comer aún pero pollito al fin).   Al pequeño se lo debe mantener a una temperatura de alrededor de 35 grados centígrados e ir disminuyendo la temperatura progresivamente durante las siguientes semanas, y ojo con irle tomando cariño porque sino ninguno de nosotros comemos.  Esto suena más fácil de lo que suena por que hay que saber como fabricar el corralito y además como poner las bombillas para lograr los 35 grados.  Luego de cuatro semanas debes trasladar al pequeño a otro corral algo más grande porque el pequeño ya no es tan pequeño.

Pero no desesperen porque ya están a mitad del camino. En realidad un pollo listo para comer sólo necesita 2 meses de crianza antes de que puedan...  ...ya saben.  - ¡¿Dos meses!? - Sip.  Para algunos dos meses son mucho tiempo, especialmente si para todo este trabajo solo vamos a obtener media hora de deleite de chuparnos los dedos con una rica cena (sin mencionar todo el trabajo que conlleva el cocinar un buen plato).

¿Dónde ibamos? Ah! Si, ahora que está en un espacio un poco más grande seguimos alimentándolo, dándole agua y además básicamente solo tenemos que asegurarnos que continúen manteniéndose abrigados y protegerlos del viento y el frío.
 
Ahora viene lo más difícil, llamar a la abuela para que venga a torcer un par de cuellos.  Y aquí es donde quería llegar.  ¿Cuántos de nosotros comeríamos la misma cantidad de carne que comemos ahora si tuviéramos que matar nuestros propios pollos?  Los que entre nosotros tenemos más imaginación ya pudimos crear toda la escena. Algunos tal vez agarrando al pobre infeliz entre las piernas e intentando ver a que lado aplicar la fuerza para terminar con su vida; otros tal vez pensando en sostener la cabeza del aleteante animal contra la base del tronco de un árbol caído que hizo a modo de mesa en innumerables situaciones antes, y con la otra mano sosteniendo en alto un hacha de filo resplandeciente contra la luz del sol poniente que será testigo de una decapitación que dará inicio a la cena horas más tarde!...     ...o, bueno, otros llamando a la abuela, como dije antes. Ellas sabían como hacer estas cosas.


Antes, cuando todo en la vida era criollo mi papá me contaba como eran las cosas.  Criar un pavo o una gallina para el cumpleaños del papá era un evento especial.  No todos los días se comía pavo.  No todos los días se mataba para comer bien.  E imagino que en parte, en gran parte, era porque vivir la escena que un poco en broma incité a imaginar no tenía ninguna gracia en realidad.
Hoy en día comer cuarto pollo equivale a una hora de trabajo de oficina, o menos en muchos casos. Eso quiere decir que medio día de trabajo equivale a todo el trabajo de crianza más el duro trabajo de quitar la vida a un polluelo.

A estas alturas ya estoy sentado en el snack de comida rápida y veo alrededor gente sonriendo con los labios llenos de aceite y grasa, despresando el rico pollo con papas, sin ellos darse cuenta en la mayoría de los casos del trabajo que describí líneas arriba, y sin darse cuenta (porque no les conviene además) del gran favor que nos hacen otros para que la comida que comemos parezca solo eso: Comida.

Lo que más pena da al observar estas cosas es la cantidad de comida que se sobra.  Apuesto mi cabeza (si, si quieren bajo el hacha y apoyada también encima el tronco del árbol caído)  a que si nosotros matáramos nuestros propios pollos no se sobraría la cantidad de comida que se sobra ahora, y por sobre todo, no se sacrificarían tantos animales como se lo hace ahora, porque solo le damos valor a lo que nos ha costado trabajo conseguirlo. 



 - Marcelo Pardo -